Alimentación y nutrición son dos términos que van de la mano, pero que no significan lo mismo. La nutrición depende de nuestra alimentación, y no es un proceso voluntario. Por otro lado, alimentarnos es, la mayoría de las veces, decisión nuestra, tanto en el acto de comer en sí, como en la elección de los alimentos.

 

Para llevar una buena nutrición, una persona requiere de alimentos que cubran las necesidades de su organismo según su edad, género, estado de salud o actividad física.

 

Los alimentos nos proporcionan nutrientes para formar y conservar todas las células de nuestro cuerpo. A su vez, es él, nuestro propio cuerpo, el que decide cómo digerirlos, absorberlos, transportarlos y utilizarlos.

 

Si observas la tabla de información nutricional de un producto, te encontrarás con varios tipos de nutrientes, como los hidratos de carbono –mejor conocidos como carbohidratos–, las grasas y las proteínas. Si continúas leyendo, hallarás también sodio, calcio, o vitamina D, sólo por mencionar algunos. Y es que es justo ése el orden en el que el cuerpo los aprovecha: los tres primeros son los que nos dan la energía para sobrevivir, mientras que las vitaminas y los minerales nos ayudan a otros procesos.

 

La mejor manera de brindarle nutrientes a nuestro cuerpo es elegir alimentos que nos los proporcionen. Por ejemplo, los productos Vitalínea®, que ofrecen los hidratos de carbono, las proteínas y las grasas suficientes para un desayuno, refrigerio, postre o cena. Consúmelo en la versión y el sabor que mejor se adecuen a tu estilo de vida, y recuerda siempre disfrutar de cada bocado.

Escrito por: MNA, Jimena González García

 

Fuente:

  1. Byrd-Bredbenner, et. al. Wardlaw. Perspectivas en Nutrición. s. l., McGraw-Hill, 2014.